Dales el tiempo que se merecen

por Roberto “Alicantoh” Padilla.

INC, MC que trabajó su primer LP solista CIRCODANE con nosotros, dice en su tema “Música con rabia”: “la hipervelocidad le ha ganado a la paciencia”. Es una afirmación de la que pocos se escapan.

Estamos conectados 24/7 a la red que nos da información, imágenes, música y contenidos que pesan cada vez más mega bites pero que gracias a conexiones domesticas que son cada vez mas rápidas en pocos minutos están en nuestro escritorio virtual. De hecho, hace unos días la Universidad de Salford ha publicado los resultados de un estudio que concluye que Facebook y Twitter “alimentan la ansiedad de los usuarios”.Hoy, quienes disfrutamos de la música RAP desde hace varios años, podemos hacer un poco de memoria y reconocer momentos en que la tecnología afecto la forma en que escuchamos esta música rica en contenido, poesía y constante evolución musical.

A medida que nos vamos remontando a los primeros años en los que lográbamos tener un cassette de RAP, recuerdo como disfrutaba cada canción por el solo hecho de tenerla en mi poder. Escuchaba cada instrumental noventera fijándome en los detalles sonoros para luego dar paso a lo que me tenía que comunicar el MC.

La mayoría de las veces, tanto la instrumental como la letra las encontraba buenas. Otras veces, no me gustaba la instrumental, no entendía NADA de la letra o simplemente no me gustaba, no me llegaba. En cualquiera de los dos casos mantenía la reproducción del cassette para no perderme de cualquier detalle o giro en la música que pudiese haber ya pasada la mitad del tema. A momentos la mezcla del termino de la canción con el comienzo de la siguiente se hacia mediante una locución, efecto o destreza del DJ que cambiaba la forma de percibir las canciones que hasta ese momento no eran “convincentes”. Todo esto lo podía oír gracias a un grado de paciencia que tenía en esos tiempos o también debido a que no quería gastar las pilas adelantando al siguiente tema. Esas mierdas siempre han sido y serán caras.

Entonces, de repente llega el discman a mis manos con el botón digital “FORWARD” que con un “click” automáticamente nos deja escuchando el siguiente tema.

En este nuevo escenario las canciones son como humoristas puestos a prueba. Si no son lo suficientemente convincentes antes de los 40 seg. son despedidas de inmediato para seguir con la siguiente. Hoy la realidad de las producciones es aun más ingrata. Con los mp3s nos encontramos con discos completos que deben mirar con malos ojos a ese “FORWARD maldito” que además ya no adornan una repisa apilados y rotulados con nombres mal escritos. De hecho son miles las canciones que entran en un pendrive del porte de tu dedo mas pequeño…elije cual…da igual.


Esta realidad incentiva hoy a que las producciones sean más atractivas desde un comienzo, eso es bueno, es un desafío. Lo malo, a mi parecer, es que incentiva a que la estética sonora de las producciones de RAP sea incluso un factor que pasa por sobre las letras. Instrumentales explosivas, apoyos rimbombantes y contenidos en letras que ya no aportan si no que buscan representar “a la rápida” a la mayor cantidad de oyentes con contenidos superficiales para evitar que pases a la siguiente canción.

Hoy estamos en un sistema de hipervelocidad del que ni siquiera el MC se salva. Hablo del MC que se concentra en buscar un concepto para desarrollarlo en 3 minutos. El escritor que sobre la instrumental te invita a un viaje muy personal pero inclusivo presentado con artilugios que nunca terminan de aprender y que constantemente te están invitando a oír en sus nuevas entregas.

Invito entonces, a que en el momento de tener un nuevo disco en nuestro mp3, celular o PC; dejemos de lado al “FORWARD” y escuchemos de principio a fin todas las letras que nos presenta el MC, todos los momentos de las instrumentales y todos los cortes que el DJ preparo con dedicación. No estoy invitándote a nada muy especial. Es solo a darte el tiempo que una producción fonográfica se merece. Póngale PLAY.